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Francisca Noemi Tripari

Testimonio Personal

A la edad de diez años experimente la separación de mis padres. Fue una experiencia muy dolorosa. Mi deseo era verles felices y unidos por toda la vida. Eso me ofrecía seguridad y alegría. Pero lamentablemente no fue así. Desde el momento de su separación, mi vida comenzó a tomar otro giro. La tristeza, la soledad, la inseguridad y la incertidumbre eran mis aliados. La vida perdió todo su valor. Una noche en mí lecho, le pregunte a Dios porque me había permitido nacer, si solo experimentaba tristeza y soledad. Hubo un momento de silencio y comencé a llorar. Sentía que dentro de mi corazón había un gran vacío.

Un domingo en la mañana, del año 1977 después de un mensaje poderoso que impacto mi vida, decidí entregar mi corazón a Jesús. Fue un momento inolvidable e inexplicable, sentí que el amor de Dios me arropaba y transformaba todo mi ser. Toda la tristeza e incertidumbre se habían alejado de mi vida. Sentí paz instantánea.

Continué asistiendo a la iglesia fielmente y recibiendo enseñanza espiritual la cual me ha ayudado a conocerle cada día más y a entender que solo por su amor, y misericordia fui rescatada y recibí la salvación, como dice Juan 3:16 “Porque de tal manera amo Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna”.

Hoy por hoy, puedo decir que la misericordia y el amor de Dios se hace realidad en mi vida cada día. ¡Agradezco su gran amor por mí!

Hoy puedo entender su palabra cuando dice en Mateo 11:28: "Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados y Yo los hare descansar." Dios había transformado mi tristeza en gozo.