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Lizbeth Rosado

Mi Testimonio

Antes de reconciliarme con Jesús mi vida era una llega de dolor y tormento. En la que tenía todo lo que pudiera desear; pero aunque estuviera en medio de una multitud de personas me sentía sola y vacía. Mis relaciones familiares eran un desastre ya que mis actitudes no eran las mejores y para completar culpaba a todos por mis faltas.

En aquella época me sentía rechazada, abandonada, humillada y pensaba que mi vida no tenía sentido. Una noche, cuando no aguanté más la desesperación que sentía dentro y le pedí a Dios que me ayudara. Ya estaba cansada de vivir así; ya no podía aguantar más. Yo necesitaba al Dios que yo había conocido cuando era pequeña al que quería servirle siendo monja.

Muchas cosas pasaron ese día; pero luego, Dios puso una seguridad en mi corazón. Ciertamente los problemas estaban presentes; pero era como si no me pudieran lastimar. Una a una las cosas se iban resolviendo, me sentía protegida, segura. Era como si Dios hubiera puesto una protección alrededor de mí; porque ya no era la misma. Ya no contestaba como antes, me sentía amada, aunque nadie me lo decía, de hecho ya ni importaba el que no lo decían. Me sentía cubierta por un amor que no puedo explicar.

Poco a poco según él me fue cambiando todo a mí alrededor comenzó a cambiar. El me dio todo lo que le pedí aquella noche. Me dio su amor, cambió mis relaciones con mi familia; se puede decir que me dio una familia y me regresó a la iglesia y comenzó a trabajar en el propósito que tenía conmigo.

Ahora me siento segura, amada y apreciada entre sus brazos con un gran deseo de servirle y mostrarles a otros su amor.